Congreso pone contra las cuerdas a emblemas privados y busca abrir la “caja negra” del precio de los combustibles
Tras la cuarta suba del año, que elevó hasta un 39% el precio de los carburantes privados desde febrero, el Senado impulsará un proyecto que obligará a las distribuidoras a transparentar cada 15 días sus costos, márgenes de ganancia y estructura de precios.
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La cuarta suba de los combustibles aplicada por los emblemas privados volvió a encender el debate sobre cómo se forman los precios en Paraguay. Mientras las empresas argumentan que los aumentos responden al costo internacional de los carburantes refinados, el Congreso considera que ya es momento de abrir la “caja negra” del negocio y exigir una rendición de cuentas sobre cada componente que integra el valor final del litro vendido al consumidor.
La reacción política se produjo luego de que, entre el 1 y el 3 de agosto, las principales distribuidoras incrementaran entre G. 500 y G. 600 por litro las naftas y el diésel, marcando el cuarto reajuste del año. El aumento acumulado desde febrero alcanza hasta el 39% en algunos combustibles privados.
El Congreso exige conocer los costos reales
La próxima semana, la Cámara de Senadores analizará un proyecto de ley que obligará a todas las empresas del sector a publicar, cada 15 días, el detalle de sus costos de importación, fletes, seguros, impuestos, almacenamiento, logística, gastos operativos y márgenes de ganancia. La intención es determinar si los incrementos aplicados realmente responden al comportamiento del mercado internacional o si existen sobreprecios injustificados.
La iniciativa surge de una pregunta que se repite entre los consumidores: ¿por qué los precios suben casi de inmediato cuando aumentan el petróleo o el dólar, pero tardan mucho más en bajar cuando esas variables retroceden?
Petróleo y dólar, en el centro del debate
Uno de los principales cuestionamientos es que el último aumento coincidió con una baja del precio internacional del petróleo respecto de los máximos registrados durante la crisis en Oriente Medio. Aunque las empresas sostienen que Paraguay importa combustibles refinados y no petróleo crudo, además de señalar mayores costos logísticos y de reposición, los legisladores consideran que esas explicaciones deben respaldarse con información verificable.
También ponen en duda el argumento cambiario. El dólar se mantiene alrededor de G. 5.950, un nivel inferior al registrado en otros períodos de fuerte presión, por lo que el Congreso pretende conocer qué incidencia real tiene esta variable en el precio final.
Oficialismo y oposición coinciden
El proyecto cuenta con respaldo tanto de sectores opositores como del oficialismo. El presidente del Congreso, Basilio “Bachi” Núñez, calificó de “muy desmesurado” el último reajuste y anunció que impulsará medidas para transparentar la estructura de costos del sector. Por su parte, el senador liberal Líder Amarilla advirtió que cada aumento del combustible termina impactando directamente en el costo de vida de toda la población.
Petropar mantiene precios más bajos
Mientras los emblemas privados acumulan cuatro incrementos en lo que va del año, Petropar continúa ofreciendo combustibles entre G. 500 y G. 700 más baratos, aunque su presidente, William Wilka, reconoció que la estatal evalúa diariamente la evolución del mercado y no descarta futuros ajustes si las condiciones lo ameritan.
Transparencia para frenar los abusos
La nueva propuesta legislativa no busca fijar precios ni intervenir en el mercado, sino obligar a las distribuidoras a revelar cómo se construye el precio final de cada combustible. Para los impulsores del proyecto, la transparencia permitiría verificar si los aumentos guardan relación con los costos reales y brindar a los consumidores información clara sobre un producto cuyo valor impacta directamente en el transporte, la producción, los alimentos y toda la economía.